Con los años, comer puede cambiar: a veces hay menos apetito, el cansancio aparece antes o una porción habitual resulta demasiado grande.
Sin embargo, el cuerpo sigue necesitando carbohidratos, proteínas, vitaminas, minerales y grasas de calidad. Por eso, en la alimentación del adulto mayor se trata de lograr que cada comida aporte más valor nutricional en una cantidad que resulte agradable y posible de disfrutar.
Una alimentación adecuada es imprescindible siempre, lo que cambia en cada etapa de la vida es el propósito.
En el caso particular del adulto mayor, una alimentación variada y suficiente puede ayudar a cuidar la memoria, mantener los músculos y la movilidad, y acompañar el control de enfermedades como la diabetes, la presión alta o el colesterol elevado.
Así, también contribuye a conservar la independencia, el bienestar y una buena calidad de vida.
